Trotando Con 4 Patas

Untitled by GringaDchicureo

Luego de observar los múltiples intentos de suicidarse en la última trotada (Lean mi post – Frogger) decidí encerrar mi adorado cachorro en el dormitorio. ¡Qué alivio! Ahora sí pude planificar una trotada larga mas interesante. Tenía que ser interesante por dos razones: Andaba sin escuchar mis podcasts sobre temas tan excitantes como la ciencia y política y segundo iba acompañada de mi hijo quién logró lavar su Ipod al dejarlo en el abismo, digo bolsillo de sus pantalones.
Bien, fui a la página de Runkeeper y con ánimo tracé un circuito por el pueblo de Chicureo. Una vuelta nítida de 14 kilómetros. Así tendríamos paisaje, negocios y las obras de los canteros para nuestra gira peatonal. El primogénito y yo salimos, encerramos al cachorro y comenzamos la trotada.
“Buenos Días Chocolate”saludamos al pasar a la caseta del guardia. Chocolate es un perro bello quién adoptó a los guardias de nuestra comunidad. Es mas, Chocolate merece un uniforme ya que cuando suena una alarma igual anda con los guardias a revisar. Una vez intentaron deshacerse del perrito al dejarlo en Santiago y días después volvió a aparecer hambriento y con las patas peladas.  Desde entonces Chocolate cobra su pega con alimento de perro .

” Mami el perro.” El perro, me parece,  se inspiró al ver  mi cachorro acompañarme la última vez y como andábamos sin él,  decidió que nos hacía falta el tercer integrante, el de cuatro patas.  Como era temprano por la mañana Chocolate confiaba que el guardia humano podía cumplir sin él, seamos realistas, ni los ladrones madrugan a estas horas. Así que mi hijo y yo partimos para la vuelta a ver cuánto iba durar este trío.

La hora de la verdad llegó al abandonar a la zona de los condominios y pasar a los hogares particulares protegidos por perros y escasamente cercadas.  Los que trotan  ya saben andar con cautela para no levantar las sospechas de los perros guardianes.  Ladran y sacuden las verjas al brincarles encima , todo a nombre de proteger su terreno. Eso es su deber.  Es la pega de la mayoría de los perros, pero no el  de Chocolate.  Chocolate totalmente confundió a los perros de Chicureo.

Chocolate dejó su uniforme de guardia atrás en el condominio y como muchos trotadores guardaba un cambio de indumentaria. Los perros de Chicureo estaban pocos preparados para ver este atleta. Perdí cuenta de cuantos perros salieron a amenazar o saludarnos durante esa trotada. Una y otra vez llegaban a toda velocidad en grupos, de todos tamaños rodeándonos mostrándonos sus dientes hasta que se dieron cuenta que Chocolate andaba relajado…. muy relajado y contento con la vida.

Chocolate, feliz como lombriz, prueba única del “Runner’s High” en el mundo canino culminó sus 14 kilómetros con unas vienesas y nuestra admiración.